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Villancicos, Máslenitsa, la fiesta de Iván Kupala: como se festeja en Belarús

El pueblo belaruso recuerda no sólo grandes batallas: en su memoria se guardan tradiciones y costumbres de los antepasados, algunas de las cuales hasta están incluidas en el tesoro mundial de la UNESCO.

La alfarería pasa de abuelos a sus nietos. Foto: Alfred Mikus.

Las tradiciones folclóricas belarusas que han superado la prueba del tiempo y que a pesar de las prohibiciones anteriores han conservado su encanto original, sirven de base para varios eventos turísticos que atraen a muchos visitantes al país. Durante todo el año en todas las regiones se celebran fiestas nacionales relacionadas con determinados acontecimientos históricos del pasado de Belarús.

Usted puede asistir a la coronación del primer Gran Duque de Lituania Mindaugas o al banquete de boda del Gran Duque Jogaila y Sophia Golshánskaya cuya sangre corre por las venas de muchos miembros de las familias reales europeas. También Usted puede seguir la llamada de CNN y celebrar la Navidad y el Año Nuevo en el pueblo belaruso de Pogost del distrito de Zhítkovichi de la región de Gómel. En la guía de 2010 compuesta en forma de una lista de rating, el pueblo de Pogost ocupó el tercer lugar, superando por el atractivo tales ciudades como Londres, Nueva York, Boston y Salzburgo.

Todas las celebraciones del Año Nuevo en Belarús están relacionadas con los Villancicos, un antiguo rito pagano acompañado con canciones y disfraces.

En el país se celebra con toda la amplitud la única fiesta pagana legitimada por la iglesia ortodoxa, Máslenitsa o Semana de Queso. Son siete días de diversión, entretenimiento y gran variedad de crepes. Cada día tiene su propio nombre (“Encuentro”, “Coqueteo”, “Goloso”) y sus tradiciones.

En primavera en el mismo Pogost el día de San Jorge se celebra el rito popular “Karagod” que en 2004 fue el primero en Belarús en recibir el estatus del valor histórico y cultural inmaterial y fue declarado bajo la protección del Estado. El grupo de folklore etnográfico “Mezhdurechie” es intérprete y conservador del rito. Por su iniciativa en la región se organizan otras fiestas.

En julio Belarús invita a la fiesta de Iván Kupala, fiesta ritual única basada en el contacto estrecho con la naturaleza. Los variopintos rituales que se celebran en la noche de Kupala incluyen la recolección de hierbas y flores, el trenzado de guirnaldas de flores que luego se dejan flotar por el río, los saltos por encima del fuego, los baños de noche, la búsqueda de la flor de helecho. Y lo más importante es que los invitados no son  espectadores que simplemente están viendo el espectáculo desde las gradas. Se convierten en participantes de pleno derecho de esta extraordinaria acción: en busca de la flor de helecho deambulan por castillos realmente existentes, por  jardines y parques, buscan el tesoro de los magnates belarusos, luchan contra los demonios populares de agua, de bosques y contra otros demonios, y al mismo tiempo conocen la geografía, la historia y la cultura de Belarús.

La fiesta eslava de la conclusión de la época de la cosecha en la actual Belarús se ha convertido en una fiesta llamada “Dozhinki”. Es un festival y una feria nacional de los trabajadores rurales que se celebran con escala nacional desde 1996. El presidente del país cada año toma parte en las celebraciones. Cada año una ciudad nueva se convierte en la anfitriona de la fiesta.

En el gran festival de la cocina belarusa en el pueblo de Mótol que en 2012 celebró su 590º aniversario se puede probar platos típicos nacionales. Durante más de 5 años “Mótolskie prysmaki” regalan a sus invitados no sólo los tesoros culinarios, sino también las obras de arte popular: obras de tejeduría, de cubería, tejeduría de paja.

Artistas belarusos. Foto: Alfred Mikus.

Merecen una atención especial las tradiciones belarusas de las labores de costura: las tradiciones de la tejeduría de dibujos es también una especie de distintivo del país. Belarús tiene la intención de incluir “shapovalstvo”, que es la única tradición de abatanamiento de sombreros y botas de lana, en la lista del patrimonio cultural inmaterial de la UNESCO. Los artesanos locales del distrito de Dríbin de la región de Moguiliov pasan su habilidad de padres a hijos. En el museo histórico-etnográfico de Dríbin fue creado incluso un taller en el que los estudiantes aprenden este oficio. Y en el país no dudan que “Katrushnitsky lemezén”, así como los cinturones de Slutsk, toallas de Polesie y delantales de Bézdezh se convertirán para los turistas curiosos e indiferentes a la historia y las tradiciones populares en un símbolo del país trabajador.

Las tradiciones de tejeduría de dibujos es una especie del distintivo del país. Foto: Alfred Mikus.