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Inicio Turismo Cosas que ver en Belarús: los principales lugares de interés Minsk y la región de Minsk

Minsk y la región de Minsk

Tradicionalmente, el conocimiento de Belarús se inicia en la capital. Minsk no es una ciudad joven. Por primera vez la ciudad de Minsk fue mencionada en las crónicas del año 1067. Lamentablemente, la ciudad antigua no ha conservado mucha evidencia material de su larga historia: durante la Segunda Guerra Mundial la ciudad fue prácticamente destruida y, literalmente, se levantó de las cenizas. La avenida principal y la calle más larga de la capital belarusa es la avenida de la Independencia que tiene edificios únicos en el estilo de “Imperio de Stalin”. El complejo de edificios en la avenida y en las calles circundantes pretende ser incluído en la Lista del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO.

Los monumentos más importantes de la capital son la Iglesia de San Simón y Santa Elena, que se llama a menudo simplemente la Iglesia Roja, el ayuntamiento blanco como la nieve en la Plaza de la Libertad, la Ciudad Alta que el corazón de Minsk antiguo donde se encuentran dos templos principales de Minsk: la Catedral Ortodoxa del Espíritu Santo y la Catedral Católica de la Santísima Virgen; el acogedor barrio de la Trinidad, un obelisco de 40 metros en la Plaza de la Victoria. Hace varios años, en la capital ha aparecido otro monumento, la Biblioteca Nacional de Belarús en forma de un diamante gigante.

Al descubrir la capital viaje sin falta en sus alrededores, cerca de Minsk hay muchos lugares notables. Es el Museo de Arquitectura Popular y de Costumbres a orillas del Ptich, situado entre los pueblos de Ozertsó y Stróchitsa. En este museo increíble se puede saber cómo fue Belarús en los siglos anteriores, se puede explorar la arquitectura tradicional de cada región geográfica. En efecto, se puede ver no sólo chozas campesinas tradicionales, sino también numerosas dependencias — cobertizos, graneros, molinos de viento, e iglesias de madera construidas sin clavos.

A 40 km de la capital, a orillas del Ptich está el Museo de la cultura material 'Dudutki" fundado en 1993 por el escritor Evgueni Budinas. A lo largo de 130 años la finca Dudutki perteneció a la familia noble de los Elski. Hoy día aquí se puede vivir el ambiente del siglo XIX e incluso probar suerte en la artesanía tradicional de Belarús.

En el territorio del distrito de Logoisk está ubicado uno de los monumentos más impresionantes de la Segunda Guerra Mundial, el complejo memorial “Khatyn” inaugurado en 1969 en el lugar del pueblo del distrito Logoisk quemado por los fascistas.

Uno de los lugares más visitados por los ciudadanos es el embalse de Zaslavl, también conocido como el mar de Minsk. En sus orillas se encuentra el balneario “Yunost”, varios dispensarios, instalaciones deportivas y campamentos infantiles. En los últimos años aquí se entrenan los aficionados al windsurf que es un tipo de depote exótico en Belarús.

Un pequeño y acogedor pueblo de Zaslavl se llama “pueblo-satélite” de Minsk. Está sólo a 27 km de la capital. Allí se encuentra el Museo-Reserva Histórico y Cultural “Zaslavl”. El territorio de la reserva abarca el Castillo de Zaslavl, castros, túmulos funerarios, la Iglesia de la Santísima Virgen, la Iglesia Spaso-Preobrazhénskaya, los restos de una mansión de los siglos XVII — XIX. Funciona un complejo de museo y exposición, el complejo etnográfico “Mlyn” (“Molino”), el Museo infantil  de mitología y bosques.

Cerca de Zaslavl se halla el complejo histórico y cultural “Línea de Stalin” que es un fragmento restaurado de una cadena de fortificaciones que se construyeron en vísperas de la Segunda Guerra Mundial. En Rátomka está el club ecuestre más famoso de Belarús. Los aficionados a la equitación pueden montar a caballo en la arena, los principiantes pueden tomar algunas lecciones de equitación de los instructores experimentados.

En la región de Minsk, en Nesvizh, está el conjunto de palacio y parque de la familia Radziwill incluido en la Lista del Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Se fundó en 1583 por Radziwill Sirotka, primer príncipe de Nesvizh, y fue diseñado por el arquitecto italiano Jan María Bernardoni. Durante siglos, la residencia fue reconstruida varias veces y hoy combina características de distintos estilos arquitectónicos: del renacimiento, barroco temprano y tardío, clasicismo, modernismo, neogótico. El palacio está rodeado de murallas, fosos, baluartes y un sistema de estanques en un hermoso parque, por cuyos caminos y senderos es tan agradable pasear. En 2005 el conjunto de palacio y castillo de los Radziwill fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.